martes, 13 de mayo de 2008

La Llave

Voy buscando la llave o la cruz,

que abra las puertas de aquel cielo, mi cielo interior;

para liberar mi alma, y brillar con mi luz,

como los miles de luceros,

que habitan en mi cielo azul.


Voy buscando las estelas, que dejé al caminar;

por senderos y desiertos,

por la playa y por la mar;

las que nacieron de mis sueños,

y de los destellos de mi llorar.


Voy buscando por los caminos,

las señales que me ayuden a recuperar mi fé,

la que quedó entre los bolsillos,

de una niña que deseaba creer,

en hadas, en duende, y en ramos de sueños.


Voy buscando todos los colores,

para poder con ellos pintar,

los sueños y las ilusiones

que crecen a orillas del mar;

en el fondo de mis ojos y en el aroma del azahar.


Voy buscando de mi memoria desterrarte,

de mi piel, de mi boca, de mis sentidos;

porque como Judas, al traicionarme,

perdiste la luz de mi camino,

que no es como un sol, pero es abrigo, que te di y lo dejaste.


Voy buscando en el viento,

la canción que arrulle mis lamentos;

para dormirlos, para domarlos;

para poder ascender a cielos mas altos,

y dejar atrás la tierra de llantos.


Y sigo buscando robar del tiempo,

la llave que abra mi propio cielo;

para hallar a la niña de mis cuentos,

la que creía, la que tejía sueños,

la que llenaba de luces, al corazón que llevo dentro.


Buscando voy, por caminos y desiertos,

por los mares y los campos del viento;

rescatando historias, palabras y rezos,

de la niña que aún trata de seguir creyendo,

en hadas, en duendes y en mundos perfectos.